¿Te acuerdas de tu nombre?

En Isaías capítulo 31 se relata el momento en que Israel está en guerra con Asiria y en vez de buscar ayuda en Dios que fue quién los llevó a la libertad, busca ayuda en Egipto, que es el enemigo más conocido de Israel. 

Comienza diciendo “ay de los que descienden a Egipto por ayuda”. Dios me habló de que muchas veces tengo la mala costumbre de decir que “caigo” en pecado y, consciente o inconscientemente, me quito la responsabilidad de las decisiones que tomo. Tal como el pueblo de Israel, voy con la intención clara de pedirle ayuda a mis “enemigos”, es decir, a esas costumbres, hábitos o actitudes que sé que me apartan de Dios y me hacen mal. Y los busco cuando me siento amenazada, expuesta o bajo ataque. Un ejemplo claro es cuando me llaman la atención para disciplinarme y mucho antes de valorar los frutos de la corrección, pido ayuda y me refugio en la victimización, rebeldía o aún condenación. Por eso tuve que preguntarme: en el momento de la prueba, ¿a quien pido ayuda? Y al darme cuenta que no es a Dios me pregunté ¿a qué enemigos estuve buscando por ayuda y por qué?

En el versículo 3 dice “Los egipcios son hombres, no son Dios”. Esto fue una revelación para mi vida, como espero que lo sea para la tuya. Cuando leía esto Dios me hizo entender que muchas veces elijo relacionarme con mis enemigos como si fueran mis dioses. No puedo relacionarme con Dios desde mi rechazo, orgullo o manipulación pero sí puedo relacionarme con estos enemigos como si fueran mis dioses. Dependo de ellos para tomar decisiones, para confiar y para definir mi identidad. Entonces ¿a qué enemigo estoy confundiendo con Dios? y ¿cómo está siendo mi relación con Dios? Porque en el momento de dificultad clamo y pido ayuda a quién considero mi Dios.

Para cerrar en los vs. 6 y 7 Dios le dice a los israelitas que se vuelvan de su rebeldía y que tiren los ídolos que llevaban con ellos. El Señor primero me habló que volver de mi rebeldía demanda de mí hacer algo práctico: abandonar todo lo que construí con mis enemigos: todas las estrategias, hábitos y costumbres que son frutos de mi dependencia a Egipto. ¿De qué cosas tengo que volver y cuales son las decisiones prácticas que debo tomar para “arrojar” mis ídolos?

El verbo volver denota un origen, es decir, de qué vuelvo y un destino a qué vuelvo. En el vs. 6 dice “vuelvan… hijos de Israel”. A pesar de que el pueblo perdió su identidad, Dios los llama por su nombre. En el peor momento de la batalla en la que estoy, sin dirección ni salida, el Señor vuelve a llamarme por mi nombre. Esto es muy importante, porque se trata de identidad: volver al diseño original con el que Dios me creó, y al nombre con el que me llamó: identificarme con ese nombre, y no con el nombre de mi enemigo. Para eso tengo que repasar las palabras que Dios dijo sobre mi vida, y en una manera práctica de abrazar y creer esas verdades, anotarlas en un lugar visible para mí para recordar cuál es mi nombre. 

Dalila Alderete es de Chaco y es obrera de Jucum Rosario desde que terminó su EDE este año 2020. Sirve en los ministerios de comunicaciones y Aurora Boreal.

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