Una iglesia madura

Parte de madurar en Dios es poder pensar, hablar y ver a Jesús como el Padre lo hace.

En los pasajes de Isaías 53 y Salmo 45, la Biblia describe a la persona de Jesús y su carácter. En Mateo 3:17 podemos ver que el Padre encuentra en Jesús deleite y satisfacción, y esto es algo que tenemos que aprender: ver a Jesús cómo Dios lo hace, que sea nuestra fuente de deleite, complacencia y el que nos satisface. Jesús, por su propia naturaleza es suficiente para nosotros (Juan 1:16).

Madurar es también desarrollar el carácter de Cristo, es conocer y amar todo lo que ama el corazón de Dios. Cuando somos maduros, caminamos en la verdad, pasión y excelencia, pareciéndonos cada vez más a Jesús. Muchas veces por falta de madurez no podemos avanzar y por no conocer la Palabra seguimos con las mismas necesidades esperando que Dios las solucione, sin poder enfocarnos en Cristo y su corazón. Por eso necesitamos caminar en la verdad que Dios ya nos dio (Salmo 119:105) para avanzar a las cosas que están en el corazón del Padre.

Jesús es nuestro mayor modelo y hay tantas características que debemos reproducir de él, como la verdad, justicia, humildad, mansedumbre, gracia, obediencia, tener frutos del espíritu y ser un testigo fiel.

La definición de testigo fiel es una persona que ha presenciado algo con o sin la intención de dar testimonio de lo que ha ocurrido. Jesús fue un testigo fiel (Apocalipsis 1:5) porque sin importar quién fuera, Él siempre decía la verdad para libertar a la persona. Tenía la capacidad de amar incondicionalmente, exponía la verdad sin dejar de amar. Según Mateo 5:14 podemos ver que ser testigos fieles como Jesús tiene que ver con ser luz para otros, vivir y establecer la verdad en la Tierra. Si por temor escondemos la luz que Dios puso en nosotros, somos de piedra de tropiezo, porque en vez de ayudar a otros a vivir en la luz, los dejamos cometer los mismos errores en la oscuridad.

La obediencia también es parte de ser testigos fieles. En 1 Samuel 15:22 dice que es ella más importante que entregar sacrificios. El obedecer tiene que estar por encima de nuestras limitaciones, porque ver más nuestros límites que la obediencia, nos lleva a la argumentación, a la demanda y a la incredulidad. Necesitamos ver a Dios más de lo que nos vemos a nosotros mismos, ya que, mostrar el carácter de Jesús en todos lados implica aprender a amar y renunciar por Dios y por otros, como dice Gálatas 2:20-21. Es salirnos del centro por amor para que otros puedan ver la luz y la verdad de Jesús en nosotros.

Por último, ser testigos fieles nos lleva a establecer justicia sobre la Tierra. Y se establece por medio de la verdad. Así lo hizo Jesús, como dice Isaías 42:3. Vivir como Jesús lo hizo es establecer justicia en el mundo; caminando, creyendo y viviendo en la verdad.

Podemos caminar hacia ésta madurez, con la esperanza de parecernos cada vez más a Jesús, porque el Espíritu Santo es quien nos corrige, nos ayuda y enseña para avanzar, siendo testigos fieles de lo que Dios quiere para nosotros y para otros.

Francisco es obrero en Jucum Rosario hace un año y medio, es de Buenos Aires y tiene 22 años. Sirve en los ministerios de bailarines, evangelismo y mantenimiento.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s