Lashón Hará

Existe una expresión hebrea “Lashón Hará”, que literalmente significa lengua maligna y hace referencia a toda información degradante o potencialmente dañina, que puede ser verdadera o no. Este concepto nos puede ayudar a tomar conciencia del poder de nuestras palabras. Una interpretación de Proverbios 13:7 dice que las buenas obras y conocimiento de la Biblia que podamos tener no compensan el daño que podemos hacer con nuestras palabras ¿Cuántas personas y relaciones han sido dañadas por lo que decimos? ¿Somos capaces de reconocer el poder que tenemos al hablar?

Proverbios 6:16-19 habla de aquellos pecados que Dios aborrece, y 40% de ellos se relacionan con lo que hablamos. En el libro de Daniel encontramos también que el anticristo es quien desea destruir y terminar con la Iglesia. Por eso todo aquel que con sus palabras o acciones, consciente o inconscientemente, destruye al cuerpo de Cristo se mueve bajo los principios del anticristo. Ésta, a pesar de ser una declaración fuerte e impactante, no debe causarnos culpa o condenación, más bien, debe llevarnos a reflexionar a quién estamos haciendo honor con nuestras opiniones, conversaciones y consejos. Con lo que decimos tenemos la oportunidad de potenciar o ahogar lo que hay en los demás. Tenemos el poder de declarar vida o muerte a través de nuestras palabras.

Entonces ¿cómo pasar de hablar mal e impulsivamente a hablar palabras de verdad y bendición para otros? Debemos comenzar por abrazar nosotros mismos las verdades de Dios, aunque éstas nos confronten. Es bueno preguntarnos ¿Qué haríamos si la verdad de Dios está en completo conflicto con lo que creemos hoy? porque esa respuesta va a determinar qué tan dispuestos estamos a caminar hacia la luz de Dios, a pesar de que no nos haga sentir “bien”. Efesios 6:17 dice que la Palabra es como espada de doble filo, y con justa razón. Cuando entra a nuestra vida nos confronta, pero cuando sale, trae sanidad y renueva nuestros pensamientos.

Cada día tenemos una nueva oportunidad para decidir si hablar en la carne o en el espíritu, dejarnos gobernar por nuestra lengua maligna o hacer honor al Dios que amamos con cada palabra que sale de nuestra boca. Que en este tiempo podamos tener palabras de ánimo para aquellos que nos rodean, como consecuencia de haberlas recibido primero en intimidad con Dios. Que seamos reflejo de la verdad que el Señor nos revela cada día.


Misael Román es parte de nuestra comunidad misionera desde el año pasado. Es de Puerto Rico y tiene 22 años. Sirve en los ministerios de música y comunicaciones.

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