Partículas Abiertas

La Biblia en Salmo 138:6 dice que Dios se acerca a aquellos que son humildes y mira de lejos a los orgullosos. Aunque ninguno de nosotros se quiere ver a sí mismo como una persona alejada de Dios, muchas veces por nuestro orgullo y egocentrismo estamos condicionados a ver y relacionarnos con Dios a la distancia. Y esta es la respuesta a la pregunta que podemos hacernos cuando sentimos un silencio de parte del Señor: ¿Por qué no nos atiende Dios?

Ejercitar nuestra humildad muchas veces nos produce impaciencia y pensamos que hay milagros más importantes de los que Dios debería encargarse, como nuestra economía, relaciones o familia. Pero para el Señor es más importante hacer un milagro en nuestro corazón que en algo externo. Ya que, tratar con un orgullo fuerte demanda que el Señor tenga un trato fuerte con nuestra vida.En Deuteronomio 8:2 y 3 el pueblo de Israel debe recordar, al igual que nosotros, que en cada prueba que pasamos con el Señor hay un propósito, y este es: matar nuestro orgullo.

Nuestro orgullo nos impide recibir las riquezas de otros, crecer en la fe y empatizar con otros, entre muchas otras cosas más. No estamos en condiciones de ser usados por Dios. El Señor me lo explicó de una manera muy sencilla, y me llevó a entender que nuestro corazón orgulloso es similar a una esponja de acero, cuya característica principal a causa de sus partículas cerradas es que no es capaz de retener nada de agua y sólo sirve para raspar. Por nuestro orgullo nos volvemos personas que “raspan” a quienes tenemos a lado,somos incapaces de recibir algo de otros por tener un corazón y una mente cerrada a aprender.

Sin embargo, si dejamos que Dios trabaje en nuestra vida, podemos ser similares a esponjas normales, que por sus partículas abiertas, tienen una gran capacidad de absorción y retención. Cuando dejamos nuestro orgullo de lado podemos ser más receptivos a lo que Dios quiere enseñarnos a través de la vida de otros, como también expandirnos para aprender de todos y todo. Entonces ¿Qué tipo de esponja somos? ¿Raspamos a los demás o absorbemos de otros?

Les comparto algunos pasos prácticos para matar nuestro orgullo: hablar menos de nosotros mismos, dándonos la oportunidad de aprender a escuchar y valorar a otros. Otra cosa es amar desinteresadamente, que aunque parezca obvio no muchas veces es fácil, pero es una gran manera de acabar con la superioridad y el egocentrismo. Por último, es anunciar “nuestra muerte”, cuando Jesús estaba en la Tierra anunciaba su muerte a sus discípulos y quienes le seguían, anunciaba su destino. De la misma manera podemos anunciar que estamos en la búsqueda de que nuestro orgullo, egocentrismo, superioridad muera.

Lo importante es que se produzca un milagro en nuestro corazón para que se expanda a las áreas de nuestra vida que lo necesitan. Que podamos vivir cada día predispuestos a aprender y absorber de otros con nuestras partículas abiertas.


Cristian tiene 27 años y es de Chubut, provincia de Argentina. Es parte de nuestra comunidad desde el año pasado y sirve en los ministerios de música, misericordia, 0800 y administración.

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